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28 mayo, 2010

¿Ciudad Enferma?: la gestión de salud de la administración macrista

En artículos anteriores hemos hecho referencia a la escandalosa política de subejecución presupuestaria llevada adelante por el macrismo. Dentro de este marco general, por supuesto, la administración de la salud pública no constituye, ni mucho menos, una excepción. Sin embargo, existen en este caso rasgos particulares que es necesario destacar, objetivo que nos proponemos en el siguiente artículo.
Un marco contagioso
Dentro de la política general de subejecución presupuestaria del gobierno de Mauricio Macri, la administración de la salud pública ocupa un lugar muy relevante. El gasto presupuestado en salud alcanzó los 3.600 millones de pesos (20% del total presupuestado), de los cuales fueron ejecutados hacia el tercer trimestre del año un 81%, es decir un número aceptable. Sin embargo, si nos centramos en solamente en la inversión, dejando de lado el gasto corriente del área (fundamentalmente remuneraciones), el panorama es muy distinto. En efecto, los datos del año 2009 revelan que del total presupuestado de 440 millones de pesos aprox. sólo se ejecutaron hacia el tercer trimestre poco más del 50%. Así, se utiliza la subejecución en salud (junto con servicios de Educación y Vivienda, otros dos rubros muy importantes del presupuesto) a modo de ajuste (relativamente) encubierto, como ya hemos mencionado anteriormente.
Obviamente, no se trata de un ajuste obligado para enfrentar una situación de guerra o una catástrofe natural (más allá de lo que las reiteradas inundaciones de la ciudad podrían hacer presuponer), ya que el total de recursos faltantes en relación a lo presupuestado para el año pasado no alcanzó al 6% (se recaudaron 12.300 millones de pesos de un total presupuestado de 12.900 millones). Se trata lisa y llanamente de un cambio de prioridades, donde la educación y la salud han sido relegadas por necesidades, a consideración del gobierno, mucho más urgentes.
¿Qué significa realmente “sub-ejecutar”?
Más allá de la definición textual que en cualquier diccionario podría ser encontrada, lo necesario a tener en cuenta es que el recorte de los gastos originalmente previstos provoca serios problemas a la provisión de los servicios de salud públicos. Así, vemos, por ejemplo, que el Hospital María Ferrer no cuenta con guardia pediátrica, o que no existen camas disponibles en casi todos los hospitales de la Ciudad (Cosme Argerich, Durand, Rawson, Ramos Mejía, etc.). De más está decir que estos ejemplos no son más que aproximaciones a una situación por demás desesperante y popularmente conocida.
A esto se agrega una generalizada falta de insumos hospitalarios reiteradamente denunciada por los trabajadores de los centros de salud públicos, junto a una política de reducción de personal que pone en riesgo el normal funcionamiento de los mismos.
Respecto a las obras, el caso más paradigmático es el del Hospital Tobar García, en el barrio de Barracas, que, de ser hace décadas un centro de excelencia de atención psiquiátrico infanto-juvenil, se encuentra en un estado deplorable a pesar de que la Ley 448 del año 2000 proyectaba su total remodelación y ampliación. Más allá del ambicioso proyecto, sólo fue completada la primera etapa de los trabajos (centrados en los servicios de internación) por lo que el Hospital aún permanece con la guardia y los consultorios externos clausurados, además del ya mencionado pésimo estado edilicio general. Y a esto se le suma directamente el intento de clausura de algunos centros, como el oftalmológico Lagleyze, otrora instituto de excelencia con un servicio insustituible para la comunidad, no solo cercana, sino de todo el país.
Se puede apreciar entonces que cuando hablamos de subejecución, estamos lejos de referirnos a un tecnicismo burocrático. Estamos, sin ir más lejos, tratando de hallar la respuesta para los problemas concretos que perjudican, en este caso, la atención de salud de los vecinos de la Ciudad.
Sobre los Laboratorios
El problema no concluye allí, sin embargo, ya que la actitud del macrismo hacia la provisión de medicamentos constituye un capítulo aparte digno de ser mencionado.
Por un lado, la administración macrista intentó rápidamente redireccionar la política de compra de medicamentos, en un intento declarado de “terminar con la corrupción”. Así, la compra directa por parte de los centros de salud fue reemplazada por una compleja red logística de manejo centralizado. Esta medida, que en principio podría redundar en ahorros gracias a compras en cantidad pronto mostró sus límites. La excesiva velocidad y falta de planificación con la que fue ejecutada saltaron a la luz por problemas tales como el desabastecimiento abrupto provocado por la medida y los consecuentes reclamos de los hospitales, así como el vencimiento de medicamentos en depósitos sin ser entregados, por lo que algunos sectores llegaron a reclamar incluso la renuncia del ministro de salud. Las excusas desde el Ministerio apuntaron a lo escaso del material vencido en consideración a la compra total (menos del 5% según se adujo), “un error difícil de evitar dada la necesidad de realizar la compra por adelantado”.
Al respecto, si bien consideramos que los beneficios en el mediano plazo pueden superar a los costos de implementación, dichos problemas evidencian una falta total de gestión y planificación, justamente aquello por lo que tanto se enorgullece el Jefe de Gobierno. A futuro debería pensarse en hacer más eficiente la red, mejorando la logística, ordenando por grado de urgencia los reclamos de los centros de salud e implementando acuerdos con hospitales e institutos de otras jurisdicciones, para facilitarles los medicamentos que no vayan a ser utilizados, evitando su vencimiento y necesidad forzosa de descarte.
Por otro lado, la gestión de Mauricio vetó la creación de un Laboratorio Estatal de Provisión de Medicamentos. La medida, de por si cuestionable, es además incoherente con la decisión anterior de la administración de adherir a la creación de la Red de Producción Pública de Medicamentos, impulsada por la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación en noviembre de 2007
El proyecto presentado por dos legisladoras del Frente para la Victoria en la legislatura porteña fue reiteradamente revisado por el macrismo, arribándose a un acuerdo en torno al compromiso de producir sólo para los centros de salud públicos y en líneas que sean desatendidas por la producción privada por ser inviables comercialmente. Más allá de estos compromisos en la Legislatura, el proyecto fue vetado por el Jefe de Gobierno en su totalidad en febrero del 2008, aduciendo... sí, exactamente, razones presupuestarias.
Una vez más, el chivo expiatorio preferido por el macrismo vino a ser utilizado por las autoridades públicas ante el pedido de explicación de varios sectores. Esta vez, la justificación estuvo centrada en la imposibilidad de poner en marcha, en el corto plazo, un laboratorio con las características solicitadas por la medida, con el personal idóneo y los recursos físicos necesarios. Los legisladores se ocuparon rápidamente de demostrar la falacia de dicha afirmación, explicando que parte de la infraestructura ya se encuentra disponible en los llamados Talleres Protegidos de Rehabilitación Psiquiátrica. A esto se suma que en el momento de ser aprobada la ley de creación del Polo Farmacéutico en el año 2007 se dejó asentado expresamente la asignación de un espacio para un laboratorio público. Finalmente, los legisladores remarcan que en este caso, negar la suma necesaria (aproximadamente 1 millón de pesos) no se condice con la asignación de partidas ya realizadas por el gobierno para la adquisición directa sin licitación de diversos insumos.
¿Es este un intento poco velado de proteger la rentabilidad privada en la producción de fármacos?. No podríamos asegurarlo de manera fehaciente, aunque obviamente constituye la hipótesis con más consenso entre los sectores opositores al macrismo.
¿Y entonces?
No pretendemos con esto simplemente mencionar un aspecto recortado de lo que, como mencionamos previamente en otro lado, constituye una avanzada general hacia el desmantelamiento de la provisión pública de los servicios básicos, en este caso la salud pública. No obstante, creemos que en este caso de la Ciudad de Buenos Aires, el desfinanciamiento progresivo de la prestación de los servicios de salud, así como su vaciamiento de recursos físicos y humanos, se encuentra impregnado de la lógica neoliberal que privilegia la prestación privada y la supuesta superioridad del mercado en la asignación de los recursos. Recursos que, vale decirlo, en gran parte son formados de manera gratuita por el mismo Estado en las universidades públicas.
En este sentido, el PRO, además de las medidas ya mencionadas, abogó por la idea de “autofinanciación” de los hospitales, mediante la tercerización y la facturación a obras sociales y prepagas, permitiendo así reducir el presupuesto público y dejando en el camino, librados a su suerte, a aquellos que no cuentan con ningún tipo de protección social y dependen del hospital público. La mencionada actitud hacia la creación de un laboratorio de fabricación pública de medicamentos se inscribe en la misma lógica.
Ante semejante falta de atención respecto de la salud pública demostrada hasta el momento por el gobierno macrista, no podemos sino especular con un tan improbable como necesario cambio de rumbo. El Estado cumple una función indelegable en la provisión de los servicios de salud y educación, y no solo de seguridad, como parece derivarse de las prioridades establecidas por la actual gestión. La lucha por la mejora en la provisión de insumos, la fabricación pública de medicamentos, la recuperación salarial de los trabajadores ocupados del servicio así como la mera necesidad de ejecutar lo presupuestado originalmente, constituyen medidas urgentes y necesarias para no tener que seguir presenciando atónitamente el progresivo desfallecimiento de la salud pública de la Ciudad.

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10 mayo, 2010

Subejecución y falta de ingresos como excusa

El gobierno de la ciudad ha estado recurriendo a dos estrategias para ajustar el presupuesto a sus objetivos sin tener que enfrentar los costos políticos que tendría al “confesar” tales fines: la subejecución de partidas con fines específicos y explicarlas como resultado de la falta de ingresos. Así, esquiva la forma institucional principal de dar a conocer sus objetivos: la discusión parlamentaria (pública) del presupuesto. Estas dos se agregan a los “superpoderes” que actualmente posee el gobierno de Macri (aunque parece estar en contra de los mismos para el gobierno nacional).
Veamos qué sucedió efectivamente. Como podemos ver en el cuadro 1, a pesar de todo, la recaudación efectiva en relación a lo presupuestado hasta el mes de noviembre es únicamente un 5,5% menor. En ese marco, vemos que la caída de los Recursos Tributarios es inferior al 5% y, en cambio, los No Tributarios crecieron un 11% por encima de lo presupuestado. Traducido a millones de pesos, implica que en vez de recaudar cerca de 12.900 se alcanzó la cifra de 12.300. Es decir sólo le faltaron a las arcas de la Ciudad, 600 millones de pesos. A pesar de ello, todo lo que no se hizo se endilgó a la falta de presupuesto. Un caso muy concreto de ello tiene que ver con los recursos que son de uso específico en la ampliación de la red de subterráneos que se nutre de parte del impuesto inmobiliario y de patentes y de los pagos realizados en moratorias. Como sabemos las obras en la red han sido totalmente paralizadas, postergándose para fines de este año la inauguración de una sola estación.
Entonces si la falta de recursos no es la culpable de todas las obras paralizadas y del deterioro de la calidad de los servicios de Educación y Salud pública, ¿cuál es el problema? Como se ve claramente en el siguiente gráfico, también construido con datos hasta el mes de noviembre (o sea con más del 75% del año recorrido), los números rojos de la subejecución se concentran fuertemente en el rubro Inversión. Es difícil pensar en un proceso de similar magnitud en el rubro Remuneraciones, sin embargo la inversión parece ser menos necesaria y más maleable políticamente. Aquí la idea “gestión” neutral muestra lo que verdaderamente es.
Un breve repaso de las más destacables subejecuciones del macrismo mostraría que sólo se ejecutó el 51% del presupuesto de inversión en Salud; el 38% del de Educación, el 34% de Vivienda; 8% de Trabajo. Ni que hablar del 28% de Transporte y 1% de Turismo. Se puede ver que a grandes números la inversión en “Servicios Sociales” sólo es superada en su subejecución por la Administración Gubernamental y, llamativamente, por “Servicios de Seguridad”. Cabe destacar que los montos asignados a estas partidas son muy dispares: los de Educación, Salud y Vivienda (tres de los mayores déficit de esta ciudad) son los más importantes y los más subejecutados.
Claramente todos estos porcentajes son superiores a la ausencia de ingresos presupuestados: la ejecución total de inversión alcanza el 46%, muy por encima del 5% de recursos faltantes. Sin embargo, los montos pagados en el rubro Deuda Pública se desarrollan a buen ritmo.

La evidencia ineludible de la intención del GCBA de querer reducir la inversión se muestra en el presupuesto 2010: hay un recorte de un 50% en dicha área, reducción similar a la subejecución del 2009. Lejos de ser un recorte necesario debido a una merma en la recaudación, pareciera ser que la constante degradación presupuestaria que recibe la inversión en la CABA es la única política de estado que el Ing. Macri tiene para ofrecernos. ¿Por qué única? Porque frente a tantas variaciones en las asignaciones presupuestarias, de todas las grandes partidas, lo que se deja ver es que no tienen ningún plan en mente más que el de agotar la inversión pública. Se supone que el seguimiento de los presupuestos de cualquier ciudad, distrito o país deben reflejar un rumbo al cual se desea llegar. Cuando uno analiza los presupuestos de la gestión del macrismo lo que aparece es un zigzagueo constante en las partidas que, salvo el anteriormente mencionado agotamiento en la inversión, nada deja planificar.
Pero supongamos, por un momento, que somos gente que actúa de mala fe, que realmente no queremos creer -como si el análisis presupuestario necesitara de creencias- en el actual jefe de gobierno de la ciudad; supongamos que el problema radica en la falta o fluctuación de la recaudación… ¿y? ¿qué se hizo al respecto? Sin creencias de por medio… no se hizo nada. El GCBA depende en casi un 70% de la recaudación de IIBB, uno de los impuestos más regresivos y procíclicos que existen: apenas baja el nivel de actividad lo mismo sucede con la recaudación. Lejos de querer modificar la estructura impositiva, el GCBA, pretende intensificarla a través de la suba generalizada de dicho impuesto. ¿Qué otro recurso utiliza la actual gestión? Endeudamiento externo pero, ¿cómo se supone que pagará los futuros vencimientos si no hay inversión? ¿Qué otras fuentes de ingresos podría tener la CABA? Echemos un vistazo a lo siguiente:
“Las administraciones que han manejado la CABA desde el inicio de su autonomía formal no han podido romper con un modelo heredado de gestión. La captura de recursos y el nivel del gasto público se encuentran muy retrasados respecto de la riqueza que la Ciudad genera.
El producto geográfico per cápita en la Ciudad de Buenos Aires está en el orden de los u$d 26.000. El gasto público per cápita, en tanto, no alcanza los u$d 1.600. Esta desproporción es la que explica una provisión de bienes públicos locales sumamente deficiente y alejada de los niveles de riqueza creada por el distrito.
Los altos niveles de PBG per cápita permiten a muchos porteños resolver en el mercado estas deficiencias de los bienes públicos locales reforzando un círculo “vicioso” de desinversión y retirada del Estado, reforzando la desigualdad que caracteriza a la Ciudad.” (1)
Estos números reflejan que el GCBA tiene un gasto per cápita del 5,7% del total de riqueza generado, contra el 11,4% de la Provincia de Bs As, el 15,2% de Santa Fé y el 18,5% de Córdoba. Para ir directamente a los números: de los casi 300 mil millones de pesos que se generan en la CABA el GCBA recauda menos de 17 mil millones de los cuales el un poco más del 11% proviene de la colocación de deuda.
Primero tuvimos a un Macri candidato que aseguraba que con la plata que existía en la CABA alcanzaba para cubrir los gastos y generar inversión “con el mismo criterio que utilizaba una ama de casa”. Luego, y después de prometer en su campaña que no lo haría, el Jefe de Gobierno hasta ese entonces electo decidió promover y apoyar en la legislatura una suba de ABL. Luego de asumir con un mayor presupuesto que en años anteriores empezó a hacer uso de la colocación de deuda, aunque de limitado uso dado el impedimento que le genera su relación con el gobierno nacional. Luego de asegurar que alcanzaba con lo que había y de aumentar la tasa impositiva de ABL negó que haya disponibilidad para aumentos en los salarios de los trabajadores de la educación y la salud. Luego de asignar partidas en el presupuesto generado y votado por la legislatura porteña, donde el macrismo tenía hasta el momento la primera minoría, decidió reasignar todas las partidas, principalmente las de inversión, subejecutándolas en su mayoría. Luego de acordar un supuesto aumento con ciertos sectores públicos anuncia que sin el aumento en los IIBB de la CABA esos aumentos no tendrían de dónde salir, es decir, primero decidió que iba a aumentar sin siquiera preguntar de dónde saldría el dinero. En fin, la tan ansiada planificación y gestión apolítica del macrismo resultó ser un fiasco absurdo que no puede justificarse a sí mismo, que una y otra vez tropieza con sus propios razonamientos y que se muestra inútil a la hora de resolver los problemas más básicos de la ciudad.

Nota al pie 1: Bloque Igualdad Social. Observación al despacho 891/09. Presupuesto 2010 para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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18 abril, 2010

Mauricio … ¿1 + 1 = 3? - Análisis de la gestión educativa en la CABA

Como hemos comentado en otros post, la relación entre el macrismo y la educación no han sido para nada agradable. Desde los paros docentes, las escuchas telefónicas dirigidas dentro del ministerio de educación, la consecuente renuncia del ministro Narodowski, la designación y pronta retirada de Abel Posse, y la entrada de una entera camada de egresados de la UCA, lugar de egreso del actual Jefe de Gobierno Porteño Mauricio Macri, con estrechos vínculos a represores de la dictadura y al episcopado como Antonio Bussi.
Pero en este caso queremos enfocar la mirada en otro aspecto, que no es para nada ajeno a todo lo anterior. Queremos evaluar la tan famosa gestión de Macri, en particular en el área de educación. Para ello haremos una revisión de la situación general de la educación pública en la Ciudad de Buenos Aires, en términos de estructura y financiamiento.
La Ciudad de Buenos Aires, en materia educativa, tiene un gran déficit edilicio, esto se traduce a una enorme diferencia entre las vacantes demandadas por la ciudadanía y lo que la ciudad oferta (http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-122051-2009-03-25.html). Es común escuchar que la parte sur de la CABA es siempre discriminada en lo que compete a los servicios públicos. En el eje educativo, esto tiene una fuerte relación en tanto que es la zona de mayor ratio cantidad de alumnos/cantidad de establecimientos:
Gráfico 1: Indicador Alumnos por unidad educativa (2005)

Elaboración propia en base a los datos de la Dirección de Investigación y Estadística. GCBA
En este cuadro vemos la enorme diferencia que existe entre la zona sur de la CABA y el resto (ver Mapa de Distritos Escolares y Barrios). Citando el caso más crudo, el distrito 21, que comprende los barrios de Villa Soldati, Villa Lugano y Villa Riachuelo, el promedio de alumnos de nivel primario duplica al promedio general de la ciudad (664 vs. 332). En el caso de los alumnos de nivel medio la situación se acentúa, ya que el promedio de los alumnos por U.E. (pública y privada) es de 396, pero el promedio en la U.E. de gestión estatal es de 717.
Claramente la forma de resolver este problema es a través de la creación de nuevos establecimientos en las áreas donde más se demandan ¿cuáles son estos? El gobierno de la ciudad no brinda ningún dato sobre la demanda puntual de vacantes, esto puede ser porque no tienen interés de divulgarlo o porque, lisa y llanamente, no tienen datos. Sobre esto existen informes brindados por ONG’s de distinto tipo. El informe más concreto es el de ACIJ donde aparecen datos sobre las diferencias entre las vacantes demandas contra las que la Ciudad asegura.
Pero dado que la mayoría coincide en que la forma de resolver esto es a través de nuevos edificios educativos, veamos cuánto dinero ha destinado el GCBA a ese propósito en los últimos dos años:
En el presupuesto 2009 se asignó a Educación un total de $4.518.170.379, siendo $4.191.855.901 destinado a los gastos corrientes y $326.314.478 en materia de inversión, es decir: menos de un 8% del presupuesto total se dirige al mantenimiento y creación de nuevas escuelas. Pero sigamos mirando un poco más de cerca el asunto, ya que hasta aquí tenemos la asignación inicial, por lo que debiéramos ver es si de ello se ejecutó todo lo planeado. Para el 4to trimestre del año 2009 se ejecutó un total de $123.092.514, es decir un 37,72%. Para el año 2010 se aprobó el presupuesto presentado por el Ejecutivo que asigna $177.216.817 en materia de inversión en educación, una baja nominal del 45% y una real del 50%(1).
La única conclusión que puede sacarse de estos números es que la gestión de Mauricio Macri no solo no quiere resolver el problema educacional, sino que pareciera querer empeorarlo.
Hasta aquí uno puede pensar que a la gestión actual no le importa en lo más mínimo la educación, sin embargo a la gestión le queda un as bajo la manga o, mejor dicho, dentro de la billetera. Existe una partida, dentro de la cartera de educación, que ha venido aumentando año tras año: Transferencias a Escuelas de Dominio Privado.



En este gráfico podemos observar la relación inversamente proporcional que existe entre los subsidios que da el GCBA a los colegios privados y el dinero que destina a la creación de nuevos establecimientos.
Lo primero que uno debiera preguntarse es: ¿por qué motivo el Estado debe financiar el gasto de escuelas privadas? Para esto conviene revisar el texto del decreto Nº 2542/91, donde vemos, en su considerando, lo siguiente:
“Que la nueva normativa debe contribuir a garantizar el derecho de aprender y consecuentemente de elegir escuela, en ejercicio de la libertad de enseñanza, según lo establece la Constitución Nacional.
Que corresponde asegurar a todos los habitantes la igualdad de oportunidades para acceder a la educación mediante un sistema de financiamiento de la educación pública de gestión privada, que prevea la aplicación equitativa, racional y eficiente de los recursos de Estado.”
Es decir, los subsidios debieran destinarse a los sectores de la CABA donde existen déficits altos a la hora de garantizar el acceso de los chicos a un aula. Veamos entonces cómo se distribuyen los subsidios, agrupando los distritos escolares que están por encima y por debajo del promedio según los datos del Gráfico 1:


Elaboración propia en base a los datos de la Dirección General de Educación Privada. GCBA.
Este cuadro pone en evidencia que no existe ninguna política distributiva que intente resolver la garantía efectiva del acceso a la educación. En el caso del nivel primario la distribución es casi igual y en el caso del nivel secundario hay más dinero para las zonas con menor cantidad de alumnos por U.E. que el promedio de la CABA.
Si efectivamente los subsidios a los colegios privados son un mecanismo de igualación de oportunidades, el macrismo no ha entendido absolutamente nada. Pero hay un dato curioso: según la constitución nacional, el Estado debe garantizar la educación pública, gratuita y laica. Cuando uno observa la cantidad de escuelas privadas financiadas por el GCBA va a encontrarse con una enorme cantidad de colegios católicos que, en su mayoría, cobran cuotas irrisoriamente inaccesibles para la gente que debe mandar a sus chicos al colegio. Tomemos el caso puntual del colegio Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, colegio católico emblema del barrio de Belgrano, que cobra una cuota promedio de $1.200, tiene un nivel de aporte, los cuales se destinan exclusivamente al pago de sueldos docentes, del 40% (más de $310.000) en concepto de subsidios. Este colegio está ubicado en el D.E. Nº 9 donde tanto la cantidad de alumnos del nivel primario (249 por U.E.) como del secundario (266 por U.E.) se encuentra por debajo del promedio (292 y 396 respectivamente).
De lo visto hasta ahora podemos sacar la evidente conclusión de que la educación pública no tiene lugar en la agenda del macrismo y que los únicos beneficiarios de su gestión son los colegios privados, católicos en su mayoría, que ven crecer año a año sus ingresos en concepto de subsidios.
Síntesis del diagnóstico:
  • Falta de vacantes en la CABA.
  • Hacinamiento en la mayoría de la aulas de la zona sur de la ciudad.
  • Caída abrupta en la inversión en nuevos edificios educativos.
  • Alta subejecución en materia de inversión educativa.
  • Inexistencia de política distributiva a través de subsidios destinados a garantizar el acceso de los chicos a las escuelas.
  • Excesivo crecimiento de subsidios a colegios privados.

Nuestra propuesta:
Para resolver el problema de las vacantes, obviamente, hay que crear nuevos edificios, pero mientras tanto ¿qué hacemos con los subsidios?
Opción I:
En primer término podrían reasignarse de forma tal que, en las zonas que realmente tienen problemas serios de infraestructura y vacantes, se pueda asegurar el ingreso de todos los chicos al colegio, es decir, virar los recursos a las zonas más afectadas quitándolos de las que menos problemas tienen. A su vez, se debe crear un fondo de inversión en materia educativa que esté destinado específicamente a la creación de nuevos establecimientos. De esta forma el Estado podrá asegurar mayor cantidad de matrículas año a año y, progresivamente, ir quitando subsidios a colegios privados de la zona, ya que ahora el Estado puede garantizar mayor cantidad de ingresantes. En otras palabras, la solución sería invertir la relación del Cuadro 2, y lograr que, año tras año, la partida de subsidios vaya disminuyendo a la par que aumenta la de inversión. De esa forma, los considerandos del decreto quedarán sin sustento y no habrá necesidad de destinar recursos en concepto de subsidios y el dinero que hacia allí se destinaba, podrá ser utilizado, tanto en materia de remuneraciones como materia edilicia, para el mantenimiento de los nuevos colegios públicos.
Opción II:
Pero dado que la obligación por parte del Estado, de garantizar la educación pública, gratuita y laica, es con los chicos y no con los colegios privados ¿por qué los subsidios van a los colegios y no a las familias? ¿cómo lograríamos que los subsidios lleguen directamente a la familias? Para resolver ese problema se podría implementar un sistema centralizado de inscripción a través de Internet, CGP o Comunas donde se puedan anotar los chicos, durante un determinado período de tiempo, estableciendo preferencias de colegios y zonas. Una vez finalizado el período de inscripción se determinará, mediante un criterio específico, qué chico irá a qué colegio, tratando de respetar las preferencias de cada familia. En caso de que ello no se logre, se brindaran otras opciones, dentro del propio distrito escolar, donde puedan enviar a sus hijos. Si el colegio elegido queda lejos se le deberá brindar un subsidio a la familia, en concepto de viáticos, para poder garantizar el acceso al establecimiento. En caso de que no haya más establecimientos públicos en la zona se deberá brindar un subsidio, en caso de que lo necesite, a la familia, para que pueda inscribir a su hijo en un colegio privado. De esta forma evitamos que el dinero vaya a las instituciones, con las cuales el Estado no tiene ningún tipo de compromiso, y se redirija a las familias. Esto requerirá de un seguimiento mensual de cada estudiante para garantizar que cada uno de ellos esté yendo al colegio, misma condición del Ingreso Universal por Hijo. De esta forma centralizada se evitaría una doble asignación y generaría una información mucho más potente para poder hacer el seguimiento de la eficiencia del plan en cuestión. A su vez, un análisis sobre las preferencias por determinados colegios podrá dar un indicio del nivel de cada uno de ellos (no es novedad el hecho de que existen colegios públicos con distintos niveles académicos) y del por qué en cada caso. A la postre el Estado tendrá las suficientes vacantes, en cantidad y calidad, para poder cubrir la demanda de toda la ciudadanía.

Nota al pie 1: Tal como lo hicimos en el post sobre el Presupuesto 2010 propuesto por el GCBA, tomamos la inflación en un 9%, dato extraído de los considerandos del proyecto de ley presupuestaria: “Por ello, dado el tipo de cambio promedio estimado en el Presupuesto Nacional y la expansión moderada del consumo esperada, la tasa de inflación debería estar dentro del rango de un dígito de crecimiento.” Al parecer, a veces conviene ser un poco oficialista y defender la intervención en el INDEC.

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04 diciembre, 2009

El "comunismo" en la Ciudad de Buenos Aires - Los números rojos de Mauricio

La necesidad de hacer un análisis del presupuesto ya no es sólo formal. Dado que en los discursos políticos actuales, cada vez más parecidos a las discusiones entre vedettes, no se puede observar ningún indicio de la forma concreta que tomarán las acciones políticas de los gobiernos, es necesario “ir a los números” para poder observar que (des)orientación tienen aquellas. En este caso decidimos analizar el presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires, he aquí los resultados:
Primero el gran número: $ 17.457.759.764 para los compromisos que deberá afrontar la ciudad en el año 2010. Este refleja una suba nominal del 4% respecto al año 2009. Sin embargo, es importante ver el poder adquisitivo de los recursos públicos y su aplicación, razón por la cual todas las cifras que presentemos en adelante tendrán deducida una inflación del 9%, basada en la estimación presentada en el propio proyecto de ley). En ese caso, el presupuesto total se reduce un poco más del 4%.


Ahora bien, si existe una diferencia negativa con respecto a los recursos disponibles el año pasado habrá que ver dónde se realizarán los recortes presupuestarios, hacia allí vamos:

GASTOS CORRIENTES


Remuneraciones

En esta partida, a nivel general, se ve una suba real de un 4,71% a la par que su participación en el gasto total asciende a un 50,33%, es decir que la mitad de los recursos del gobierno porteño se va en sueldos. Ahora veamos como se distribuye esa suma al interior de la partida. En general quedan estables en todas las áreas, salvo en Judicial dónde suben casi un 10,93% y en el área de seguridad interior que suben hasta un 34,94%. También es significativo el aumento en el área de salud donde sube un poco más de un 8%. En el resto de los servicios sociales que brinda el gobierno de la ciudad los sueldos no tienen ni subas ni bajas sustantivas dada la magnitud en dinero.


Gastos de Consumo
Aquí es donde empezamos a ver por dónde va el ajuste de la gestión de Macri. Salvando a lo que es la administración gubernamental (que incluye a los tres poderes y al control de la gestión) donde suben un 13,76% las recursos disponibles para el área, en lo que refiere a Servicios de Seguridad cae el gasto en más de un 21,75%, posiblemente porque el equipamiento necesario para la nueva Policía Metropolitana haya sido adquirido en el corriente año. Pasemos ahora al rubro que más interesa, el de Servicios Sociales: aquí, en su conjunto, aparece una baja un 7% siendo las más significativas las áreas de Educación (cae un 25,19%), Trabajo (cae -58,03%), Vivienda (un 59% abajo) y finalmente Agua potable y alcantarillado cae en un 91%. En lo referente a los servicios económicos vemos que el área de Comercio e Industria tiene un recorte real del 62,61%.
Ambas partidas componen los Gastos Corrientes que, en términos agregados, se mantienen estables exceptuando al área de Vivienda que sufre una baja combinada, por remuneraciones y gastos de consumo, de casi un 27%, la sigue el área de Industria y Comercio que en el total de gastos corrientes pierde un 59% con respecto al año anterior, siendo Agua potable y alcantarillado la que lleva la peor parte con una caída del 84%. Pasamos ahora a los Gastos de Capital, siendo estos los más importantes para observar qué política a mediano - largo plazo tiene en mente Mauricio Macri.

GASTOS DE CAPITAL

Aquí es donde vamos a observar el mayor grado de ajuste de todo el presupuesto de la ciudad. Primero, para clarificar el análisis agregamos los rubros de Inversión de terceros y la propia del gobierno (dado que la distinción es únicamente relativa a la forma contractual de la misma), la suma de ambas representa el 76,66% del total de gastos de capital, siendo el resto repartido entre Transferencias de Capital e Inversión Financiera. En esta última se observan variaciones negativas muy altas en el área de Trabajo (43,11%), Vivienda (-39,94%), aunque la verdad es que ni en el año 2009 ni en el 2010 los montos han sido significativamente grandes con respecto al total. Tanto Transferencia de Capital como Inversión financiera han sufrido una caída total con respecto al 2009 de un 11,34% y un 40,46% respectivamente.


Inversión (de terceros y propia)
Ubicados en la porción más grande de los recursos de capital observamos que:
En el rubro de Administración Gubernamental la inversión sufre un recorte del 47%, siendo el área legislativa la responsable de atenuar esa caída dado que en la misma se registra un aumento del casi 36% otorgado para la remodelación del edificio legislativo. Por lo demás la inversión cae un 57% en el área Judicial, un 55% en la Dirección Ejecutiva, y un 43% en la administración fiscal. Sorpresivamente encontramos también una baja en el área de Seguridad Interior que llega a un 29% respecto al 2009, esto se podría asociar con lo mismo que la baja en los gastos de consumo, varias de las inversiones necesarias para la creación de la policía Metropolitana ya han sido hechas en el 2009 por lo cual se podría recortar los recursos de forma tan drástica. Pasemos ahora al área de mayor interés, Servicios Sociales: Aquí es donde se observa el más crudo de los recortes hechos por Macri en tanto a inversión. Comenzando con Salud cae un 51%, Promoción y Acción Social un 33%, Educación un 50%, Cultura un 37%, Trabajo un 49%, Vivienda un 43,5%. El único de todos los rubros de esta partida que ha subido es Agua Potable y Alcantarillado en un 43% posiblemente por las obra del Arroyo Maldonado, aunque recordemos que sufrió un recorte en el total de Gastos Corrientes de un 84%. En el área de Servicios Económicos se encuentra algo parecido dado que en el total de recursos de capital refleja una caída del 36%, siendo que la inversión en Turismo cae un poco más del 92%, la inversión en transporte un 54%, en industria y comercio un 55%, en lo que refiere a servicios urbanos una caída de otro 60%. Pero al parecer a Macri le interesa la cuestión ecológica, ya que esa área es la única que registró una suba: en 2009 $107 millones, en 2010 $250 millones. En general tenemos una baja real en la Inversión de un 35% haciendo que su participación en el total de recursos caiga con respecto a 2009 en casi 15 puntos porcentuales. Habiendo hecho una exposición bastante ilustrativa de las modificaciones en el proyecto de ley presupuestaria para el año 2010, es hora de que pensemos qué refleja el mismo. Por un lado hay una cuestión obvia que salta a la vista: aquí no hay plan. Es lógico que año a año las partidas sufran variaciones, sobre todo cuando se atraviesa una crisis económica de la envergadura de ésta. Pero el nivel de las variaciones jamás podría ser tan alto si se tuviera en mente un plan estratégico de gobierno, si se quisiera ir hacia algún lugar específico, en otras palabras: no pareciera que la gestión de Macri tenga respuestas para lo que vendrá puesto que ni siquiera lo prevé. En segundo lugar, de forma no tan obvia, la noción que la administración PRO tiene sobre el problema de la inseguridad. Muchos son los comentarios que aducen que la mejor forma de combatir la inseguridad es resolviendo los conflictos que la hacen aparecer, entre otros: desempleo, falta de educación, falta de vivienda, en fin falta de condiciones materiales mínimas que garanticen la reproducción normal de cualquier ciudadanía. ¿Qué proyecta el macrismo para solucionar las condiciones objetivas de vida? Bajar la inversión en todas ellas. Recordemos que en el área de Servicios Sociales existe una caída del 35% en la inversión. ¿Qué alternativa ofrece el gobierno porteño para resolver la cuestión de la inseguridad? Destinar la gran mayoría de recursos a crear una fuerza de choque que antes de salir a la calle ya ha sido blanco de las sospechas más aberrantes que se le puedan hacer a una fuerza que, se supone, debe estar para garantizar la seguridad de los porteños. Y aquí hay que tener otra cuestión presente, en la ciudad de Buenos Aires hay una tasa de homicidios del 4,7 por cada 100,000 habitantes, siendo 30,7 la media de América Latina. Obviamente que mientras exista aunque sea un sólo homicidio va a existir un problema, pero la forma de lidiar con ese problema no es la misma en la medida en que la tasa sea tan baja. Es decir que la inseguridad es un problema, pero es un problema que puede tener una solución por fuera de la creación de una fuerza de choque destinada a la represión, y que podría estar más cerca de la prevención, destinando recursos que garanticen las mínimas condiciones de educación, salud, vivienda y trabajo.


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Imaginando el 2010 - Proyecciones del Presupuesto Nacional, CABA y privados.

La Ley de Presupuesto constituye una de las herramientas más importantes para diseñar el funcionamiento del Estado en un período determinado, así como para planificar a futuro las distintas políticas a ser llevadas a cabo. Asimismo, el Presupuesto de la Administración Pública es una herramienta fundamental del control democrático del manejo del Estado, por lo que su discusión anual a nivel Legislativo constituye una de las instancias básicas de la Democracia. En este sentido, las perspectivas macroeconómicas que se toman en cuenta al diagramar el Presupuesto cobran una importancia significativa, ya que en base a las mismas serán estimados tanto los recursos como los gastos en que habrá de incurrirse.
Teniendo en cuenta, además, la estructura federal de nuestro País, queda clara la importancia de que los Presupuestos de las distintas jurisdicciones guarden coherencia respecto a las proyecciones macro en que los mismos se basan. Si bien a nivel sub-nacional, se utilizan herramientas como el PBG (Producto Bruto Geográfico) que no están presentes en el Presupuesto de la Administración Nacional, es innecesario remarcar que el nivel de actividad de cada una de las jurisdicciones estará influido por el nivel de actividad general del País, así como del sistema internacional en general.

Dado, por otra parte, las dudas que han generado las estadísticas públicas a partir del manejo político del INDEC, creemos necesario tomar en consideración las perspectivas construidas por consultoras privadas, a fin de lograr un análisis más acabado, complementando las proyecciones públicas y comparándolas con éstas. Pasemos entonces a analizar las proyecciones realizadas por cada actor de las variables mas fundamentales.

Las proyecciones macroeconómicas del Proyecto de Ley de Presupuesto 2010 ubican a la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto en torno al 2,5%, explicado fundamentalmente por un aumento esperado de las exportaciones en torno al 8,4% anual (ubicándose cerca de los 300,000 millones de pesos) y de la inversión del orden del 8,2%. El consumo por su parte, crecería en el mismo nivel que el total del Producto, 2,7%. Asimismo, la variación de precios esperada (medida en base IPC-INDEC) es del 6,1% (similar a la proyectada en su momento para el 2009, que sin embargo, teniendo en cuenta diversas estimaciones privadas y el IPC-7 Provincias, finalizará con una inflación del orden del 12%). El tipo de cambio nominal se proyecta en 3,95 $/U$S.
Teniendo en cuenta diversas estimaciones privadas podemos considerar que el crecimiento del Producto no ha sido sobre ni subestimado en el Proyecto de Ley. En efecto, tanto BRODA, como MELCONIAN prevén un crecimiento del PIB en 2010 del orden del 3%. Respecto del tipo de cambio, BRODA opina lo siguiente: “el tipo de cambio nominal de fin de año podría ubicarse en torno de $/u$s 4.30/4.40, por más que en el Presupuesto 2010 el Gobierno afirme que lo mantendrá prácticamente fijo (promediando en el año $/u$s 3.95)”. Por su parte en el Mensaje de Ley de Presupuesto 2010 de la Ciudad de Buenos Aires se señala que el crecimiento del PIB esperado para el 2010 sea “bastante acotado (en términos de tasas de crecimiento), debido principalmente a un efecto de ‘arrastre’ estadístico del ciclo 2009”.
Por lo dicho se puede presuponer que aquella tendencia recurrente del Gobierno Nacional de subestimar el crecimiento no se presenta esta vez. Sin embargo, el hecho de subestimar el nivel de inflación permite sobreestimar la variación del gasto en términos reales y subestimar la recaudación de ingresos tributarios. Al respecto la variación de precios prevista para el 2010 por consultoras privadas esta más cercana al 15% (BRODA). Asimismo, si la devaluación del tipo de cambio resulta ser mayor a la prevista, los ingresos por retenciones a las exportaciones proyectados en el Proyecto de Ley también quedarían significativamente subestimados (CIFRA).
Respecto de la explicación de las fuentes del crecimiento esperado para el año próximo, diversas fuentes privadas coinciden en remarcar que el aumento de la demanda mundial de los productos de exportación de la Argentina, sumada a una cosecha mayor de soja a la del 2009, contribuirán a fortalecer las exportaciones, proyectadas en torno a los 60.000 millones de dólares (es decir, ubicándose aún por debajo del record de U$S 71.000 millones del 2008). En efecto, la producción total de cereales y oleaginosas esperada para el 2010 se ubica en un 36% por encima de la campaña del presente año (explicada casi fundamentalmente por al aumento de la cosecha de soja, de 32 millones de toneladas en 2009 a 52 millones en 2010). Esto sumado a una esperada suba de precios debido a la reactivación a nivel mundial y a la continuidad del debilitamiento del dólar que se pronostica hasta por lo menos mediados del 2010, son los factores que permiten esperar un aumento significativo de las exportaciones.
Asimismo, se destaca el descenso en el costo del financiamiento a nivel mundial. BRODA señala que las bajas tasas de interés en los países desarrollados, así como las más alentadoras perspectivas de crecimiento de los países emergentes, permiten prever un flujo de capitales hacia estos destinos, fenómeno que ya se está observando. En el caso de la Argentina, se destacan en la actualidad la caída del costo de financiamiento del sector público (siempre y cuando se logre cerrar un acuerdo con los holdouts) y la casi nula salida de capitales del mes de octubre, después de una marcada desaceleración en los últimos meses. De hecho el BCRA viene recomponiendo el nivel de reservas para sostener el precio del dólar.

Sin embargo, y la mención a esta variable brilla por su ausencia en el análisis macroeconómico del Proyecto de Ley de Presupuesto Nacional, el nivel de empleo sigue deteriorándose. Diversas consultoras privadas sitúan al nivel de desempleo entorno al 10% y aun aumentando, aunque de manera mas lenta. La recuperación no tendría, en principio, efectos sobre los niveles de empleo hasta pasados varios trimestres, ante lo magro del crecimiento y, sobre todo, el bajo nivel de inversión.
A nivel local, el Proyecto de Presupuesto de la Ciudad para el año 2010 pronostica un crecimiento del PBG del orden del 2%, aunque se deja la incógnita acerca de cuánto puede impactar la recuperación económica internacional en el nivel de actividad interno, que vía el consumo y la producción de servicios afecta significativamente la actividad económica de la Ciudad. Respecto del nivel de inflación, el Mensaje del Proyecto de Presupuesto General 2010 remarca que “dado el tipo de cambio promedio estimado en el Presupuesto Nacional y la expansión moderada del consumo esperada, la tasa de inflación debería estar dentro del rango de un dígito de crecimiento”. A lo que agrega “En general, todos los puntos antes descritos generarán impactos en las decisiones actuales y futuras de las empresas y de los consumidores, que ante señales de crecimiento moderado seguirán con pautas o patrones de conducta conservadores, que generalmente significan racionalización y una actitud moderada en las inversiones y los gastos”.
Lo anteriormente dicho puede resumirse en la siguiente tabla:



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