09 febrero, 2010

Documento de Discusión Nº2 - Crisis económica internacional. Causas y formas de superación.

En este segundo documento de discusión nos proponemos, a la luz del análisis del origen de la crisis económica, presentar una serie de medidas que debería impulsar la clase trabajadora para enfrentarla. Para ello, el documento se organiza de la siguiente manera:
En primer lugar, en base a las políticas adoptadas por los diferentes gobiernos para enfrentarla, deducimos la explicación subyacente que tienen de la crisis.
En segundo lugar, habiendo puesto de manifiesto los inconvenientes que enfrenta dicha explicación, desarrollamos conceptualmente la causa de las crisis económicas, dando cuenta de la necesidad de las mismas y, en particular, del estallido reciente.
Finalmente, en base a este sustento teórico, realizamos una serie de propuestas a impulsarse desde la clase trabajadora nacional para superar la crisis actual de la manera más rápida y potente, y que, al mismo tiempo, reduzca los efectos que sobre ella recaigan en los próximos ciclos que la economía enfrente.



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25 enero, 2010

Perversiones neoliberales

La fuerza productiva de los trabajadores en una sociedad depende en gran medida de la educación y la salud. Además de su efecto indirecto en la calidad de vida, mediado por la distribución económica de la producción, la salud y educación son en sí mismos factores determinantes del bienestar social. La implementación de las políticas neoliberales a partir de la dictadura militar y sobre todo durante los 90 implicó la privatización de servicios y empresas estatales. Si bien los sistemas de salud y educación no fueron privatizados como tales, avanzó la provisión privada en los sectores. Ese proceso económico tuvo un correlato en el terreno de la lucha ideológica, cuyo resultado fue la instalación en el imaginario colectivo de la idea de que la gestión privada es más eficiente que la pública, que las mejores soluciones son las soluciones de mercado. Las políticas de desfinanciamiento público fortalecieron la imagen de ineficiencia estatal que el propio neoliberalismo predicaba.
La liberalización de los servicios sociales, aún cuando no se avanza en la privatización total, pone en primer lugar una etiqueta de precio a los derechos humanos más básicos; conspira contra la igualdad de oportunidades, tan pregonada por el liberalismo en su juventud revolucionaria; conlleva a la fragmentación social, dividiendo a la clase obrera en estratos de tal forma que se rompen lazos de solidaridad e intereses comunes de la clase como tal. Esta diferenciación hacia dentro de la clase obrera responde a la diferenciación en el proceso de producción. La minimización de los costos de reproducción de la fuerza de trabajo requiere una provisión diferenciada de salud y educación según el tipo de labor desempeñada.
Por otro lado, la liberalización configura un sistema perverso, en el que se constituye un círculo vicioso. Puntualmente, el desfinanciamiento de la salud pública reduce la calidad y la accesibilidad de la misma. Esa disminución de la accesibilidad se pone de manifiesto en los tiempos de espera para conseguir turnos. En la salud privada, ese problema no existe. Cualquier exceso de demanda se resuelve o bien, a través del clásico mecanismo de precios, o bien mediante la sobreexplotación de los trabajadores de la salud. Esa sobreexplotación se manifiesta en tiempos insuficientes de atención a los pacientes, con turnos de duración predeterminada. Quienes quedan excluidos del sistema por los precios crecientes, pasan a presionar al sector público, aumentando la deseabilidad del sistema privado. Esto es así a pesar de la regulación estatal de facto (vía acuerdos de precios) en el sector privado, ya que el poder de lobby hacia el gobierno y de mercado hacia los prestadores que poseen las prepagas tiende a neutralizar los efectos de dicha regulación.
Otra faceta perversa de la liberalización con desfinanciamiento público radica en la mayor capacidad de atracción de médicos que posee el sector privado. Una parte importante de esos profesionales se van formando primero en la Universidad pública y después en los hospitales públicos a través del sistema de residencias. Es decir, con una altísima inversión por parte del Estado. Pero una vez superada la etapa de formación, la capacidad de retener profesionales en el sistema público disminuye de forma acentuada. La capacidad de atracción que ejerce el sector privado refuerza la idea de superioridad de la gestión privada sobre la pública.
El sistema mixto se presenta como una forma de ampliar la libertad de elección. Pero lo que desde el punto de vista individual aparenta ser una decisión libre, pagar para obtener mejor provisión de salud o utilizar un servicio gratuito de menor calidad, es a nivel agregado un resultado que ya está determinado. Existe una capacidad dada para proveer salud. La distribución de esa capacidad entre el sector privado y el público depende de una puja por los recursos en la que las empresas llevan las de ganar y el Estado va a menos por el desfinanciamiento crónico del sector. A su vez, el sector privado puede excluir del servicio mediante precios mayores, para mantener los márgenes de ganancia y los niveles de calidad. También puede desconocer la cobertura a enfermedades preexistentes en cada caso. El Estado no puede recurrir a esas opciones.
En cuanto a la educación, para tomar por caso el nivel superior, existe una avanzada de las universidades privadas que se remonta a la sanción de la resistida ley de enseñanza libre del ’58, pero que se ha ido durante los años de políticas neoliberales. En este caso, también se perfila una oferta diferenciada de trabajo. Aquí no solo se trata de restringir la educación de mayor calidad a los ricos, sino también de abaratar los costos de la fuerza laboral formada a medida de las necesidades del capital, con carreras orientadas a la especialización técnica, desprovistas de la formación científica-humanística. Se conforman entonces 2 tipos de educación superior privada. Uno de alto costo, con carreras orientadas a la actividad científica, la formación de cuadros técnicos y políticos, con altos niveles de exigencia y articulado con prestigiosas universidades extranjeras; y uno de bajo costo y de menor exigencia, destinado a abaratar la mano de obra especializada. La degradación del rol científico de las universidades y su subordinación a los sistemas académicos internacionales condiciona severamente la capacidad de desarrollo del país a largo plazo.
En el ámbito de la ciudad, a partir del retroceso a la derecha a partir de la asunción de Macri, se volvió a la senda del privatismo y las privaciones para los sectores populares. A modo de ejemplo, en el terreno de la salud el gobierno PRO avanzó en la tercerización de la facturación de servicios a obras sociales y prepagas en los hospitales públicos. La idea es que los hospitales empiecen a tener fuentes de financiamiento propio, de forma de liberar recursos públicos y orientar la actividad hacia una lógica de maximización de ingresos. En el plano de la educación, la maniobra de mercantilización es todavía más clara, con una reducción del presupuesto de inversión en escuelas públicas y un aumento de los subsidios a las escuelas privadas de la ciudad (próximamente, profundizaremos sobre este tema).
No se trata de adoptar un estatismo a ultranza como reacción a las posturas privatistas. Para desarrollar soluciones superadoras, es necesario reconocer los problemas propios de la gestión pública. La burocracia, la ineficiencia y la insuficiencia de incentivos para brindar servicios de calidad son problemas reales. El financiamiento insuficiente es un problema con el que habrá que lidiar durante mucho tiempo, ya que no es exclusivamente un problema de voluntad política sino que depende además de restricciones económicas reales. Por un lado, la creación de sistemas universales, sin espacio para la apropiación privada de rentas y de servicios, constituye un paso importantísimo en el aumento de la calidad de vida de la población y en la construcción de una sociedad igualitaria. Por otro lado, ese sistema no podrá superar las contradicciones que se usaron como excusa para las privatizaciones si no se lleva a cabo con la participación democrática directa en los procesos de dirección y control. Esto es lo original, la tercera vía en la trampa ideológica de Estado vs. Mercado. El gran desafío es lograr imbricar procesos de participación genuinamente democráticos en la provisión de servicios sociales. En dicha construcción, el actor clave es el colectivo de trabajadores. Pero la construcción no puede detenerse allí. Es necesario involucrar a los destinatarios, especialmente a los sectores vulnerables. El riesgo es que se formen camarillas, que terminen apropiándose de las estructuras estatales para beneficio personal.
Si bien a partir de la crisis del 2001 existe una reacción al paradigma neoliberal, la misma fue hasta ahora tibia e insuficiente. No se llegó aún al punto de plantear reformas radicales en la provisión de la salud y la educación. La crisis mundial y la coyuntura política actual están abriendo la oportunidad para reabrir el debate. Para llevar adelante mejoras sustanciales en el bienestar social es necesario rediscutir la forma de provisión de los servicios estratégicos. No se trata de volver a un pasado idílico, sino de ir más allá. El capitalismo está llevando a niveles crecientes de exclusión y marginación. La acumulación de capital relega a la condición de sobrantes a grandes masas humanas, que pierden el acceso a la salud y la educación. Es decir, en un mismo proceso, desperdicia la capacidad de trabajo actual y deteriora la capacidad de trabajo futura. Es el momento de brindar respuestas originales, que conjuguen las necesidades económicas con la potencialidad de la organización de los sectores populares.

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18 enero, 2010

El Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento y la profundización del modelo

Arrancó el año, y arrancó con todo. Aprovechando el receso parlamentario, la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, firmó el Decreto 2010/09, a través del cual se da lugar a la creación del Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento (FBD). En el mismo se establece que, para garantizar el crecimiento, “resulta necesario profundizar el proceso de desendeudamiento iniciado en 2003, para permitir un mayor y mejor acceso al financiamiento tanto para el sector público, como para el sector privado.” O sea, desde la perspectiva del gobierno, reducir el peso de la deuda externa a mediano/largo plazo es una condición necesaria para lograr un crecimiento sustentable. No obstante, en lo inmediato, ante la necesidad de efectuar políticas de impulso a la demanda, resulta necesario tomar deuda al menor costo posible.
Desde la perspectiva del gobierno, la opción que permite minimizar los costos del endeudamiento es hacer uso de las reservas del BCRA a cambio de una “Letra intransferible denominada en U$S, a DIEZ (10) años con amortización íntegra al vencimiento, la que devengará una tasa de interés igual a la que devenguen las reservas internacionales del BANCO CENTRAL DE LA REPUBLICA ARGENTINA para el mismo período.” De este modo, el gobierno consigue tomar crédito a una tasa como la que obtendría el gobierno de un país central .
Esta iniciativa –sostienen los cuadros técnicos del gobierno- se halla fundamentada en la existencia de un excedente de Reservas: el nivel óptimo de las mismas estaría dado por el equivalente en dólares de la base monetaria, lo que correspondería a un total de US$ 30.800 millones. El cálculo realizado por el gobierno es el siguiente: las Reservas Internacionales en poder del BCRA alcanzan los U$s 48.000 millones; la Base Monetaria suma $ 118.000 millones; dado que el tipo de cambio vendedor es 1 U$s = $ 3,83, entones la Base Monetaria equivale a U$s 30.800 millones, lo que determina la existencia de un excedente de U$s 17.200 millones. Los fondos que el gobierno pretende utilizar para la conformación del FBD constituyen, por tanto, el 37% de las Reservas excedentes, siendo U$S 6.569 millones.
A su vez -argumentan-, la existencia de tal stock de Reservas Internacionales responde a una política económica deliberada del gobierno. Política que ha dado buenos resultados, “especialmente en Argentina, que ha logrado obtener superávits a nivel externo y fiscal simultáneamente por primera vez en más de medio siglo, en el marco de un proceso de crecimiento sostenido con creación de empleos y creciente inclusión social.” El éxito de dicha política, denominada de auto-seguro ante posibles ataques especulativos a la moneda nacional, se manifiesta en el crecimiento observado del stock de Reservas, que “se quintuplicaron entre comienzos de 2003 y diciembre de 2009, pasando de US$ 8.245 millones a US$ 47.539 millones; aun a pesar de haber pagado con ellas US$ 9.530 millones al Fondo Monetario Internacional a principios de 2006. Como porcentaje del producto bruto interno, las reservas pasaron de 9.5% a alrededor de 16.4% en el mismo período.”
Por otra parte -continúan argumentando-, es necesario tener en cuenta, además, que tal política de acumulación de reservas supone un costo, dado por la tasa de interés pagada por el BCRA por la colocación de LEBACs y NOBACs con el fin de esterilizar la compra de dólares, superior al rendimiento obtenido por la administración de las mismas. En tal sentido, es necesario buscar un uso óptimo de las Reservas Internacionales, pues “si bien la acumulación de reservas internacionales contribuye al crecimiento a través de la estabilidad financiera, es decir, reduciendo la incidencia del ciclo ataques especulativos-crisis financieras, tal acumulación puede resultar demasiado onerosa si se lleva adelante muy por encima de niveles óptimos, al –como se dijo— subutilizar recursos.”
Finalmente, el Decreto sostiene que “en las condiciones actuales el uso acotado de reservas no tendrá mayor impacto sobre la política monetaria, ni es susceptible de lesionar el superávit cuasi fiscal, ni puede implicar un deterioro en la calidad de la cartera de activos, que quedará más indisolublemente ligada al desendeudamiento y fortalecimiento de nuestra economía.”
Bien, hasta aquí los argumentos económicos de la medida. Sin embargo, para comprender cabalmente la forma que ha adoptado el conflicto político desatado por la medida presidencial resulta esencial tener en cuenta, además, los siguientes aspectos jurídicos: el Decreto 2010/09 es modificatorio del “artículo 6º de la Ley Nº 23.928, previendo en su segundo párrafo que las reservas de libre disponibilidad podrán aplicarse además al pago de servicios de la deuda pública del Estado Nacional.” Asimismo, se establece que la transferencia de las Reservas Internacionales excedentes “al Tesoro Nacional no se encuentra alcanzada por la prohibición contenida en el artículo 19 inciso a) y en lo dispuesto en el artículo 20 de la Carta Orgánica del BANCO CENTRAL DE LA REPUBLICA ARGENTINA, ni puede ser considerado a los fines de la autorización concedida por el artículo 43 de la Ley Nº 26.546.”

El conflicto político
Días después del anuncio apareció el primer obstáculo para el gobierno de CFK: el presidente del Banco Central, Martín Redrado, se negó a transferir las Reservas para la creación del FBD, desatando un enfrentamiento político de gran dimensión. Ante tal gesto de desacato por parte del conductor de la autoridad monetaria, la presidenta decidió despedirlo, también mediante un Decreto, por incurrir en mala conducta e incumplimiento de los deberes del funcionario público, y desató el conflicto.
Ante esta situación, desde el gobierno comenzaron a ensayarse una serie de argumentos para justificar el Decreto 2010/09, el pecado original. En primer lugar, se sostiene, desde el oficialismo, que las reservas constituyen un fondo que no necesariamente será utilizado para cancelar deuda. O sea, formalmente -y resaltamos lo de "formalmente"-, no se trata del uso de reservas para cancelar deuda. El argumento del gobierno es que la constitución de dicho fondo permite reducir el riesgo país, lo cual redunda en una menor tasa a pagar por deudas a contraer en lo inmediato. En otras palabras, la constitución del fondo -argumentan- permite reducir el costo del endeudamiento futuro de corto plazo.
La reacción del arco opositor de derecha fue tan rápida, como convergente en sus argumentos: los Kirchner atropellan, nuevamente, la institucionalidad –coincidieron todos. Así, desde los diversos sectores de la oposición política se argumentó que se trata de un nuevo manotazo del gobierno en el “raid manoteador” que comenzara en 2005 con el uso de Reservas para el pago al Fondo Monetario Internacional; que continuara con el intento fallido de la 125, y luego con la "confiscación de los ahorros de los argentinos" -léase “estatización del sistema previsional”-, lo cual -sostendrían- habría "destruido" el mercado de capitales local, cerrando, en consecuencia, el acceso al crédito voluntario al gobierno (ver, por ejemplo, lectura Nº 51 del ITF creado por Frenkel y Damill). ¿Y cuál es el mayor miedo de la oposición política de derecha? La pérdida de independencia del BCRA, que podría llevar a una creciente emisión monetaria para validar el descontrolado gasto público, lo cual, a su vez, reabriría la posibilidad de sufrir una (hiper)inflación por monetización del déficit. O sea, no se discute la pertinencia o no del argumento del gobierno de constituir un fondo que reduzca el riesgo país, sino que se corre el eje de la discusión hacia la legalidad de la medida, es decir, hacia la tan mentada seguridad jurídica.
Cabe realizar algunas observaciones. En primer lugar, que mantener congeladas las Reservas del FBD hasta el inicio de los vencimientos importantes podría ser una opción técnicamente deficiente. Dicha medida podría estar justificada si la reducción obtenida en las tasas para el crédito a tomar fuera mayor que el costo financiero de mantener inmovilizadas las Reservas. Incluso, debería ser comparado también con el beneficio financiero que podría obtenerse en caso de adelantar algunos pagos previstos para el año.
En segundo lugar, resulta necesario diferenciar este uso de reservas de aquel que hiciera el gobierno de Néstor Kirchner en 2006, cuando se le adelantaron US$ 10.000 millones al FMI, bajo el argumento de “ganar grados de libertad para hacer política económica”. En dicha ocasión no se redujo el costo de la deuda; antes bien, se pagó deuda barata, por decirlo de algún modo. Es decir que se trataría de un caso opuesto al de la creación del FBD, hablando en términos de costos de endeudamiento. Y más aún, si finalmente las reservas no fueran utilizadas, se trataría de un caso completamente diferente. Aunque, desde luego, eso sólo podrá saberse a posteriori.
En tercer lugar, ante el accionar del (¿ex?) presidente del BCRA, y el conflicto desatado como consecuencia del mismo, probablemente resulte muy difícil cumplir el objetivo perseguido por la administración CFK de reducir el costo de la deuda pública externa.
Por último, cabe hacer una breve mención al debate sobre la independencia del BCRA que surgiera como motivo del corrimiento del eje del mismo, consecuencia de la defensa de la institucionalidad por parte del arco opositor. Existe una idea, aceptada no sólo por los economistas ortodoxos sino también por algunos considerados heterodoxos, que afirma que la política monetaria deber ser “gestionada” por cuadros técnicos independientes del poder político, de modo de evitar que la emisión monetaria sea utilizada como un instrumento de financiamiento del gobierno para la ejecución de sus políticas fiscales, que fácilmente pueden volcarse a la utilización de recursos con fines meramente electorales, populistas.
Según dicha visión, el objetivo que debe perseguir la autoridad monetaria es el de la estabilidad monetaria: preservar el valor de la moneda. Luego, dado que detrás de esta idea se encuentra subyacente la creencia de que rige lo que se denomina como Teoría Cuantitativa del Dinero, los técnicos encargados de ejecutar la política monetaria deben procurar que siempre exista equilibrio en el mercado de dinero, de modo que no deben no emitir moneda en exceso, pues el resultado asegurado de tal política es el incremento del nivel general de precios. Dicha visión descansa en la premisa según la cual el capitalismo es un sistema que funciona, en condiciones normales, en un equilibrio de pleno empleo de los recursos productivos, o en otras palabras, en el supuesto de que la producción es una cantidad fija. En consecuencia –sostiene esta teoría-, la sobreemisión monetaria se traducirá siempre en un incremento de la demanda que presionará sobre una oferta dada, lo cual redundará, indefectiblemente, en un incremento de los precios: se niega así a la política monetaria la potencia de poder influir (positivamente) sobre el nivel de producción y empleo. Se sostiene que la política monetaria es neutral aunque, dado el peligro que implica la emisión irresponsable, lo mejor es que su implementación quede siempre en mano de economistas… ¡formados bajo el paradigma de la teoría económica más vulgar!
Ante tal corrimiento del eje del debate hacia la independencia del BCRA, los cuadros del kirchnerismo comenzaron a argumentar que resulta primordial para la profundización del modelo que la política monetaria se ejecute en línea con el resto de la política económica. Sin embargo, creemos que es necesario tener en cuenta la siguiente cuestión.
Desde el gobierno se afirmó que para mantener las políticas de estímulo a la demanda vía incremento del gasto público, en el marco de un escenario de crisis mundial, la creación del FBD se constituye como una conditio sine qua non, pues resulta indispensable acceder al crédito externo a tasas más bajas a fin de mantener el superávit fiscal. De esto se desprenden, al menos, dos cuestiones: por un lado, que al gobierno le preocupa reducir la carga que implica para Estado el pago de intereses de la deuda, al mismo tiempo que el peso de la misma (reducción del ratio Deuda Externa/PBI); por otra parte, que el gobierno pretende continuar con el mismo esquema monetario de acumulación de reservas con esterilización para controlar la cantidad de dinero en circulación. “Equipo que gana, no se toca”, reza el saber popular futbolero, y parece que los Kirchner consideran que van ganando, porque la formación no se modifica en absoluto: superávit fiscal-tipo de cambio “competitivo”-superávit comercial-acumulación de reservas-esterilización de la Base Monetaria-contención salarial-fuerte desendeudamiento externo, y un discurso progresista, sobre todo. De lo cual surge que lo único que cambiaría, de mantenerse inalterado el rumbo de la política macroeconómica del gobierno, es que, en caso de lograr la tan mentada coordinación de la política monetaria con el resto de la política económica, existirían Reservas Internacionales a disposición del gobierno, aunque dichas Reservas se utilizarían para seguir cancelando deuda externa.
Por otra parte, resulta pertinente analizar el dilema planteado por el gobierno, según el cual o se usan Reservas para pagar la deuda externa o se recorta el gasto público. En caso de no utilizarse dichas reservas para la conformación del FBD, si el gobierno tuviera que cancelar deuda, usaría dichas Reservas de todos modos, aunque, ante la negativa del BCRA a aceptar un título público a cambio, debería comprárselas con recursos propios. La otra opción sería cancelar deuda con deuda, o sea, endeudarse para cumplir con el esquema de vencimientos de 2010. Al respecto, es necesario tener en cuenta que se estaría procediendo al pago de deuda bajo investigación por fraude al Estado. Desde nuestra perspectiva, creemos que antes de proceder a la cancelación de la deuda externa bajo investigación resulta necesario agotar las instancias judiciales, de otra manera se estaría validando, una vez más, el accionar de la dictadura militar.
Por otra parte, cabe remarcar que el uso de las Reservas a cambio de una Letra del Tesoro para cancelar deuda liberaría fondos del Presupuesto 2010 -los vencimientos de capital a renovar suman 13.700 millones de dólares y los intereses ascienden a US$ 5.100 millones-. Creemos que lo que debería hacerse es someter a debate parlamentario el uso de los fondos liberados por el uso de las Reservas, que rondan los $25.000 millones, de modo que no sea posible argumentar que el gobierno sólo quiere saciar su sed de caja para mantener, y fortalecer de cara a 2011, su aparato clientelista. Dada la actual conformación parlamentaria, esta cuestión obligaría al kirchnerismo a acordar con las fuerzas de centroizquierda, que tendrían, por tanto, un interesante poder de condicionamiento sobre la utilización de dichos fondos.
Ahora bien, detrás del debate respecto de la independencia del BCRA se esconde uno más profundo, de suma importancia para la definición de la política económica. Respetar la independencia del BCRA, impidiendo el uso de Reservas Internacionales para la constitución del FBD, conduciría, inevitablemente, a una reducción del gasto público y un férreo control de los salarios, formas clásicas de ajuste ortodoxo. No obstante, el sólo hecho de hacer uso de las Reservas no implica que no se efectúe ajuste alguno, sino que resulta fundamental el destino que se de a las mismas. De hecho, lo que se busca desde el gobierno es asegurar los recursos necesarios para cumplir con el superávit fiscal presupuestado para 2010 y no liberar recursos para incrementar el gasto público, es decir, se trata de un ajuste ya realizado, aunque menor que el propuesto por la oposición de derecha.
Por otra parte, el gobierno pretende hacer uso de parte de las decretadas “Reservas excedentes” con el objetivo de constituir el Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento, que sería utilizado para administrar los vencimientos de compromisos externos programados para 2010. Lo cierto es que en ninguna parte del Decreto se afirma que las reservas constituyan un fondo de garantía para negociar mejores condiciones de crédito externo, argumento que está siendo esgrimido por los funcionarios kirchneristas, apoyándose en la creación de un fondo anterior destinado al pago al club de París, que finalmente no fuera utilizado. Al respecto, cabe señalar que las condiciones no son las mismas: mientras que ahora se trata de vencimientos programados, en aquella oportunidad se trataba de una posible resolución de un conflicto por default previo del Estado argentino.
Ahora bien, si la cancelación de deuda con Reservas se hace con el fin de tomar más deuda a mejores tasas de modo de poder incrementar el gasto público sin incurrir en un déficit fiscal, entonces lo que deberíamos discutir es otra cuestión: resulta que en el marco de la ejecución de una política anticíclica, el grado de dominio de la ortodoxia liberal ha llegado al punto de convencer a los economistas heterodoxos que apoyan el “modelo kirchnerista” de que no se puede incurrir en un déficit fiscal, aun en el marco de una crisis mundial.

¿Qué hacer…con las Reservas Internacionales del BCRA?
Desde nuestra perspectiva, creemos que la política monetaria no puede ejecutarse con total prescindencia del resto de la política económica, de modo que es necesario que, a la hora de tomar medidas en esa materia, el gobierno cuente entre sus herramientas con la disponibilidad de las Reservas Internacionales. Sin embargo, entendemos que es necesario invertir el razonamiento llevado a cabo por el kirchnerismo para justificar su uso, a saber, la identificación de Reservas excedentes. Creemos que primero es fundamental definir el uso al que serán aplicadas y, en consecuencia, definir el monto de recursos necesarios. De este modo, el punto de partida de la discusión sobre la pertinencia o no de la medida no es si el gobierno puede o no utilizar las Reservas, sino si las políticas a implementar son viables, o no lo son, y si encarnan una potencia transformadora del perfil productivo de la economía argentina, o no lo hacen.
Al respecto, creemos que utilizando una menor cantidad de recursos que la propuesta para conformación del FBD podría impulsarse la creación de un Banco Nacional para el Desarrollo -que el mismo gobierno viene postulando hace varios años-, orientado a la financiación de proyectos productivos –privados o públicos- de alto impacto en materia de creación de empleo de calidad, de exportaciones con alto contenido tecnológico y de fuertes encadenamientos con el resto de las ramas de la producción nacional .
Claro que este no es el único fin para el que podrían utilizarse las Reservas. También podrían ser utilizadas para ser invertidas productivamente, en forma directa, o bien para la adquisición de empresas, logrando así un rendimiento mayor que el irrisorio 0,5% obtenido por la colocación financiera en los EE.UU. como actualmente realiza el BCRA.
De una u otra manera, de lo que se trata es de conseguir un doble objetivo a través del uso de parte de la riqueza prácticamente atesorada por el BCRA: obtener un mayor rendimiento por la administración de las mismas y contribuir al crecimiento del empleo, la producción y los salarios. En definitiva, de lo que se trata es de orientar la política económica al desarrollo de las fuerzas productivas, condición necesaria para la mejora en las condiciones de vida de los trabajadores.

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14 diciembre, 2009

Ciegos los que no quieren ver

¿Quién se anima hoy a invocar un único movimiento de trabajadores? Antes, ¿quién se anima a invocar un movimiento de trabajadores?
A grandes rasgos, podríamos hablar de tres grupos: CGT (simplifiquemos, digamos que es una sola), CTA y los sindicatos clasistas. CTA pivotea, no? Ha marchado con la CGT, los Hugos tienen buen vínculo, pero también se lleva con los otros, muchas veces los incluye. Tiene un reclamo histórico: la personería gremial. El gobierno la tiene prometida, pero no la larga. Y es ése punto clave el que más los enfrenta con este gobierno y, nos parece, el que impide que lo apoyen más abiertamente ahora que anda tan dadivoso.
Pero la cosa viene fulera: los números no andan bien, los conflictos salariales recrudecen, la inflación la desconocemos, los muchachos del subte están decididos, hay varias empresas con problemas a nivel de planta, etc.

¿Qué tiene cada grupo para ofrecer? Otra vez a grandes rasgos: la CGT, los aumentos salariales por encima de la inflación para una muy reducida parte del universo de los trabajadores; la CTA, la construcción de algo distinto (aunque sea en proyecto) y la inclusión de los trabajadores no formales; y los sindicatos clasistas alternativos, el enfrentamiento con la patronal al momento de discutir salarios, donde el tradicional sindicato burócrata hace la plancha.

¿Cómo se encuentran estos grupos? ¿Se encuentran? Al parecer no mucho. Que la CTA es una “
zurda loca”, que la CGT es todo lo mismo (y todo malo), que la izquierda mete intereses partidarios -y el resto no?-. Pero al mismo tiempo, ha habido confluencias, ha habido acuerdos.

El tema que aparece claro es que para avanzar en esas confluencias –que de eso se trata, muchachos- tiene que haber algunos cambios. Y, en parte, los ha habido. Ya son dos los fallos de la Corte Suprema que atentan, de un modo u otro, contra el modelo de monopolio sindical, sobre el primero ya hablamos
acá, y el segundo lo que hace es extender la protección de los delegados gremiales, tengan o no personería, igualando –en la práctica- ambos “tipos” de sindicato).

Pero dos cosas sobre esto: 1. no alcanzan para abrir el juego si no hay una decisión política que los sobrevuele, 2. cuidado con aplicar parches y abrir brechas en la legislación sin una idea global. Sobre el punto 1, este gobierno está dilatando lo a esta altura es impostergable (con intimación de organismos internacionales incluidos). Con el tiempo la decisión se vuelve no sólo más costosa, sino sobre todo –y más relevante para los K- menos rendidora en términos políticos. Sobre el 2, puede ser complicado abrir el campo a una diversidad de situaciones no amparadas en una ley general siendo que, de hecho, puede “dividir” aún más y ahí sí que nadie puede saber donde termina la cuestión.

Evidentemente, todo indica que es momento de revisar el modelo sindical en su conjunto.

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04 diciembre, 2009

El "comunismo" en la Ciudad de Buenos Aires - Los números rojos de Mauricio

La necesidad de hacer un análisis del presupuesto ya no es sólo formal. Dado que en los discursos políticos actuales, cada vez más parecidos a las discusiones entre vedettes, no se puede observar ningún indicio de la forma concreta que tomarán las acciones políticas de los gobiernos, es necesario “ir a los números” para poder observar que (des)orientación tienen aquellas. En este caso decidimos analizar el presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires, he aquí los resultados:
Primero el gran número: $ 17.457.759.764 para los compromisos que deberá afrontar la ciudad en el año 2010. Este refleja una suba nominal del 4% respecto al año 2009. Sin embargo, es importante ver el poder adquisitivo de los recursos públicos y su aplicación, razón por la cual todas las cifras que presentemos en adelante tendrán deducida una inflación del 9%, basada en la estimación presentada en el propio proyecto de ley). En ese caso, el presupuesto total se reduce un poco más del 4%.


Ahora bien, si existe una diferencia negativa con respecto a los recursos disponibles el año pasado habrá que ver dónde se realizarán los recortes presupuestarios, hacia allí vamos:

GASTOS CORRIENTES


Remuneraciones

En esta partida, a nivel general, se ve una suba real de un 4,71% a la par que su participación en el gasto total asciende a un 50,33%, es decir que la mitad de los recursos del gobierno porteño se va en sueldos. Ahora veamos como se distribuye esa suma al interior de la partida. En general quedan estables en todas las áreas, salvo en Judicial dónde suben casi un 10,93% y en el área de seguridad interior que suben hasta un 34,94%. También es significativo el aumento en el área de salud donde sube un poco más de un 8%. En el resto de los servicios sociales que brinda el gobierno de la ciudad los sueldos no tienen ni subas ni bajas sustantivas dada la magnitud en dinero.


Gastos de Consumo
Aquí es donde empezamos a ver por dónde va el ajuste de la gestión de Macri. Salvando a lo que es la administración gubernamental (que incluye a los tres poderes y al control de la gestión) donde suben un 13,76% las recursos disponibles para el área, en lo que refiere a Servicios de Seguridad cae el gasto en más de un 21,75%, posiblemente porque el equipamiento necesario para la nueva Policía Metropolitana haya sido adquirido en el corriente año. Pasemos ahora al rubro que más interesa, el de Servicios Sociales: aquí, en su conjunto, aparece una baja un 7% siendo las más significativas las áreas de Educación (cae un 25,19%), Trabajo (cae -58,03%), Vivienda (un 59% abajo) y finalmente Agua potable y alcantarillado cae en un 91%. En lo referente a los servicios económicos vemos que el área de Comercio e Industria tiene un recorte real del 62,61%.
Ambas partidas componen los Gastos Corrientes que, en términos agregados, se mantienen estables exceptuando al área de Vivienda que sufre una baja combinada, por remuneraciones y gastos de consumo, de casi un 27%, la sigue el área de Industria y Comercio que en el total de gastos corrientes pierde un 59% con respecto al año anterior, siendo Agua potable y alcantarillado la que lleva la peor parte con una caída del 84%. Pasamos ahora a los Gastos de Capital, siendo estos los más importantes para observar qué política a mediano - largo plazo tiene en mente Mauricio Macri.

GASTOS DE CAPITAL

Aquí es donde vamos a observar el mayor grado de ajuste de todo el presupuesto de la ciudad. Primero, para clarificar el análisis agregamos los rubros de Inversión de terceros y la propia del gobierno (dado que la distinción es únicamente relativa a la forma contractual de la misma), la suma de ambas representa el 76,66% del total de gastos de capital, siendo el resto repartido entre Transferencias de Capital e Inversión Financiera. En esta última se observan variaciones negativas muy altas en el área de Trabajo (43,11%), Vivienda (-39,94%), aunque la verdad es que ni en el año 2009 ni en el 2010 los montos han sido significativamente grandes con respecto al total. Tanto Transferencia de Capital como Inversión financiera han sufrido una caída total con respecto al 2009 de un 11,34% y un 40,46% respectivamente.


Inversión (de terceros y propia)
Ubicados en la porción más grande de los recursos de capital observamos que:
En el rubro de Administración Gubernamental la inversión sufre un recorte del 47%, siendo el área legislativa la responsable de atenuar esa caída dado que en la misma se registra un aumento del casi 36% otorgado para la remodelación del edificio legislativo. Por lo demás la inversión cae un 57% en el área Judicial, un 55% en la Dirección Ejecutiva, y un 43% en la administración fiscal. Sorpresivamente encontramos también una baja en el área de Seguridad Interior que llega a un 29% respecto al 2009, esto se podría asociar con lo mismo que la baja en los gastos de consumo, varias de las inversiones necesarias para la creación de la policía Metropolitana ya han sido hechas en el 2009 por lo cual se podría recortar los recursos de forma tan drástica. Pasemos ahora al área de mayor interés, Servicios Sociales: Aquí es donde se observa el más crudo de los recortes hechos por Macri en tanto a inversión. Comenzando con Salud cae un 51%, Promoción y Acción Social un 33%, Educación un 50%, Cultura un 37%, Trabajo un 49%, Vivienda un 43,5%. El único de todos los rubros de esta partida que ha subido es Agua Potable y Alcantarillado en un 43% posiblemente por las obra del Arroyo Maldonado, aunque recordemos que sufrió un recorte en el total de Gastos Corrientes de un 84%. En el área de Servicios Económicos se encuentra algo parecido dado que en el total de recursos de capital refleja una caída del 36%, siendo que la inversión en Turismo cae un poco más del 92%, la inversión en transporte un 54%, en industria y comercio un 55%, en lo que refiere a servicios urbanos una caída de otro 60%. Pero al parecer a Macri le interesa la cuestión ecológica, ya que esa área es la única que registró una suba: en 2009 $107 millones, en 2010 $250 millones. En general tenemos una baja real en la Inversión de un 35% haciendo que su participación en el total de recursos caiga con respecto a 2009 en casi 15 puntos porcentuales. Habiendo hecho una exposición bastante ilustrativa de las modificaciones en el proyecto de ley presupuestaria para el año 2010, es hora de que pensemos qué refleja el mismo. Por un lado hay una cuestión obvia que salta a la vista: aquí no hay plan. Es lógico que año a año las partidas sufran variaciones, sobre todo cuando se atraviesa una crisis económica de la envergadura de ésta. Pero el nivel de las variaciones jamás podría ser tan alto si se tuviera en mente un plan estratégico de gobierno, si se quisiera ir hacia algún lugar específico, en otras palabras: no pareciera que la gestión de Macri tenga respuestas para lo que vendrá puesto que ni siquiera lo prevé. En segundo lugar, de forma no tan obvia, la noción que la administración PRO tiene sobre el problema de la inseguridad. Muchos son los comentarios que aducen que la mejor forma de combatir la inseguridad es resolviendo los conflictos que la hacen aparecer, entre otros: desempleo, falta de educación, falta de vivienda, en fin falta de condiciones materiales mínimas que garanticen la reproducción normal de cualquier ciudadanía. ¿Qué proyecta el macrismo para solucionar las condiciones objetivas de vida? Bajar la inversión en todas ellas. Recordemos que en el área de Servicios Sociales existe una caída del 35% en la inversión. ¿Qué alternativa ofrece el gobierno porteño para resolver la cuestión de la inseguridad? Destinar la gran mayoría de recursos a crear una fuerza de choque que antes de salir a la calle ya ha sido blanco de las sospechas más aberrantes que se le puedan hacer a una fuerza que, se supone, debe estar para garantizar la seguridad de los porteños. Y aquí hay que tener otra cuestión presente, en la ciudad de Buenos Aires hay una tasa de homicidios del 4,7 por cada 100,000 habitantes, siendo 30,7 la media de América Latina. Obviamente que mientras exista aunque sea un sólo homicidio va a existir un problema, pero la forma de lidiar con ese problema no es la misma en la medida en que la tasa sea tan baja. Es decir que la inseguridad es un problema, pero es un problema que puede tener una solución por fuera de la creación de una fuerza de choque destinada a la represión, y que podría estar más cerca de la prevención, destinando recursos que garanticen las mínimas condiciones de educación, salud, vivienda y trabajo.


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Imaginando el 2010 - Proyecciones del Presupuesto Nacional, CABA y privados.

La Ley de Presupuesto constituye una de las herramientas más importantes para diseñar el funcionamiento del Estado en un período determinado, así como para planificar a futuro las distintas políticas a ser llevadas a cabo. Asimismo, el Presupuesto de la Administración Pública es una herramienta fundamental del control democrático del manejo del Estado, por lo que su discusión anual a nivel Legislativo constituye una de las instancias básicas de la Democracia. En este sentido, las perspectivas macroeconómicas que se toman en cuenta al diagramar el Presupuesto cobran una importancia significativa, ya que en base a las mismas serán estimados tanto los recursos como los gastos en que habrá de incurrirse.
Teniendo en cuenta, además, la estructura federal de nuestro País, queda clara la importancia de que los Presupuestos de las distintas jurisdicciones guarden coherencia respecto a las proyecciones macro en que los mismos se basan. Si bien a nivel sub-nacional, se utilizan herramientas como el PBG (Producto Bruto Geográfico) que no están presentes en el Presupuesto de la Administración Nacional, es innecesario remarcar que el nivel de actividad de cada una de las jurisdicciones estará influido por el nivel de actividad general del País, así como del sistema internacional en general.

Dado, por otra parte, las dudas que han generado las estadísticas públicas a partir del manejo político del INDEC, creemos necesario tomar en consideración las perspectivas construidas por consultoras privadas, a fin de lograr un análisis más acabado, complementando las proyecciones públicas y comparándolas con éstas. Pasemos entonces a analizar las proyecciones realizadas por cada actor de las variables mas fundamentales.

Las proyecciones macroeconómicas del Proyecto de Ley de Presupuesto 2010 ubican a la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto en torno al 2,5%, explicado fundamentalmente por un aumento esperado de las exportaciones en torno al 8,4% anual (ubicándose cerca de los 300,000 millones de pesos) y de la inversión del orden del 8,2%. El consumo por su parte, crecería en el mismo nivel que el total del Producto, 2,7%. Asimismo, la variación de precios esperada (medida en base IPC-INDEC) es del 6,1% (similar a la proyectada en su momento para el 2009, que sin embargo, teniendo en cuenta diversas estimaciones privadas y el IPC-7 Provincias, finalizará con una inflación del orden del 12%). El tipo de cambio nominal se proyecta en 3,95 $/U$S.
Teniendo en cuenta diversas estimaciones privadas podemos considerar que el crecimiento del Producto no ha sido sobre ni subestimado en el Proyecto de Ley. En efecto, tanto BRODA, como MELCONIAN prevén un crecimiento del PIB en 2010 del orden del 3%. Respecto del tipo de cambio, BRODA opina lo siguiente: “el tipo de cambio nominal de fin de año podría ubicarse en torno de $/u$s 4.30/4.40, por más que en el Presupuesto 2010 el Gobierno afirme que lo mantendrá prácticamente fijo (promediando en el año $/u$s 3.95)”. Por su parte en el Mensaje de Ley de Presupuesto 2010 de la Ciudad de Buenos Aires se señala que el crecimiento del PIB esperado para el 2010 sea “bastante acotado (en términos de tasas de crecimiento), debido principalmente a un efecto de ‘arrastre’ estadístico del ciclo 2009”.
Por lo dicho se puede presuponer que aquella tendencia recurrente del Gobierno Nacional de subestimar el crecimiento no se presenta esta vez. Sin embargo, el hecho de subestimar el nivel de inflación permite sobreestimar la variación del gasto en términos reales y subestimar la recaudación de ingresos tributarios. Al respecto la variación de precios prevista para el 2010 por consultoras privadas esta más cercana al 15% (BRODA). Asimismo, si la devaluación del tipo de cambio resulta ser mayor a la prevista, los ingresos por retenciones a las exportaciones proyectados en el Proyecto de Ley también quedarían significativamente subestimados (CIFRA).
Respecto de la explicación de las fuentes del crecimiento esperado para el año próximo, diversas fuentes privadas coinciden en remarcar que el aumento de la demanda mundial de los productos de exportación de la Argentina, sumada a una cosecha mayor de soja a la del 2009, contribuirán a fortalecer las exportaciones, proyectadas en torno a los 60.000 millones de dólares (es decir, ubicándose aún por debajo del record de U$S 71.000 millones del 2008). En efecto, la producción total de cereales y oleaginosas esperada para el 2010 se ubica en un 36% por encima de la campaña del presente año (explicada casi fundamentalmente por al aumento de la cosecha de soja, de 32 millones de toneladas en 2009 a 52 millones en 2010). Esto sumado a una esperada suba de precios debido a la reactivación a nivel mundial y a la continuidad del debilitamiento del dólar que se pronostica hasta por lo menos mediados del 2010, son los factores que permiten esperar un aumento significativo de las exportaciones.
Asimismo, se destaca el descenso en el costo del financiamiento a nivel mundial. BRODA señala que las bajas tasas de interés en los países desarrollados, así como las más alentadoras perspectivas de crecimiento de los países emergentes, permiten prever un flujo de capitales hacia estos destinos, fenómeno que ya se está observando. En el caso de la Argentina, se destacan en la actualidad la caída del costo de financiamiento del sector público (siempre y cuando se logre cerrar un acuerdo con los holdouts) y la casi nula salida de capitales del mes de octubre, después de una marcada desaceleración en los últimos meses. De hecho el BCRA viene recomponiendo el nivel de reservas para sostener el precio del dólar.

Sin embargo, y la mención a esta variable brilla por su ausencia en el análisis macroeconómico del Proyecto de Ley de Presupuesto Nacional, el nivel de empleo sigue deteriorándose. Diversas consultoras privadas sitúan al nivel de desempleo entorno al 10% y aun aumentando, aunque de manera mas lenta. La recuperación no tendría, en principio, efectos sobre los niveles de empleo hasta pasados varios trimestres, ante lo magro del crecimiento y, sobre todo, el bajo nivel de inversión.
A nivel local, el Proyecto de Presupuesto de la Ciudad para el año 2010 pronostica un crecimiento del PBG del orden del 2%, aunque se deja la incógnita acerca de cuánto puede impactar la recuperación económica internacional en el nivel de actividad interno, que vía el consumo y la producción de servicios afecta significativamente la actividad económica de la Ciudad. Respecto del nivel de inflación, el Mensaje del Proyecto de Presupuesto General 2010 remarca que “dado el tipo de cambio promedio estimado en el Presupuesto Nacional y la expansión moderada del consumo esperada, la tasa de inflación debería estar dentro del rango de un dígito de crecimiento”. A lo que agrega “En general, todos los puntos antes descritos generarán impactos en las decisiones actuales y futuras de las empresas y de los consumidores, que ante señales de crecimiento moderado seguirán con pautas o patrones de conducta conservadores, que generalmente significan racionalización y una actitud moderada en las inversiones y los gastos”.
Lo anteriormente dicho puede resumirse en la siguiente tabla:



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28 noviembre, 2009

La derecha es de derecha

Mauricio Macri se presentaba por fuera de las dicotomías clásicas. Derecha? Izquierda? De qué me hablan? Categorías vetustas, añejas. Yo soy joven, canchero, armé un partido de la nada, yo no soy de derecha ni de izquierda. Yo vengo a gestionar. Y vaya si lo hizo. Repasemos brevemente sus principales obras:

Subtes y tránsito
No hay que tener un Doctorado en Planificación urbana para darse cuenta de que a esta ciudad le vendría bárbaro más y mejor subte. Pero el especialista en gestión, que había prometido construir 10 km de subte por año, decidió que no hay plata, y se pararon todas las obras. Para indignarse, lea por acá. Ahora pidieron un crédito -para eludir la canilla cerrada del gobierno- y se proponen continuar la ampliación. Creen que, subido a esos vagones, pueden llegar a la presidencia. Será?
A pesar de los cambios de dirección, los carriles exclusivos que no son tales y los nuevos parquímetros (muchas veces retirados ante las enérgicas quejas de la clase media con voz) la ciudad de Buenos Aires no parece haber mejorado en lo que a tránsito refiere.
Ñoquis en el gobierno de la ciudad

Sea ciudadano, denuncie al de al lado! Ese parece ser el nuevo lema de los que hacen Buenos Aires. En efecto, si hoy se siente particularmente garca, haga click aquí. A eso se suma el Registro de Empleadores Online que tendrá datos sobre los empleados proporcionados por las empresas y que, luego de varias protestas, omitió el apartado dedicado a "adicciones", perteneciente obviamente a la vida privada de cada uno.
Los mecanismos elegidos por Macri para eliminar la corrupción y los ñoquis de la Ciudad son curiosos, dado que al mismo tiempo, Macri firmaba con Genta (SUTECBA) un acuerdo –destinado a limar las asperezas generadas por la intervención de OBSBA- que implicaba un pase a planta permanente a 17.000 contratados. La medida es positiva, pero ¿no habría que hacer una evaluación previa?.

Limpieza de calles
Además de pronunciarse públicamente en contra del corte de calles por la razón que sea (“basta de joder a la gente que trabaja”, dice), el jefe de gobierno diseñó una unidad especial para liberar la vía pública, conocida como la UCEP. Esta unidad suele actuar por las noches (a pesar de que "trabaja las 24 horas") y de manera violenta (aunque su único objetivo es "disuadir"), con lo cual desde su creación hasta ahora fue denunciada numerosas veces.

Policía
Jefes con prontuario, espías, intrigas familiares, la policía de Macri es ciertamente de película y de una de esas con superproducción dado su costo. Igual, le salió más para la comedia.

Dinosaurios
Cómo considerar seriamente que un tipo como Abel Posse sea el nuevo Ministro de Educación de la Ciudad? Un dinosaurio con incontinencia verbal? Qué pasa con los asesores de Macri? Con amigos así, no hacen falta enemigos.

Temas fuera de agenda
Vivienda, desarrollo urbano, creación de trabajo, más y mejor educación. Todos temas vedados en la agenda de la gestión.
A esta ciudad le falta mucha, pero mucha gestión. Los gobiernos progresistas que la comandaron no hicieron nada bueno de ella: no la gestionaron, y tampoco le metieron mucha izquierda. Los que ahora hacen Buenos Aires no se destacan por su burocracia calificada.
Pero además, no nos confundamos, si algo se ve de derecha, huele a derecha, se oye como la derecha (y tiene bigote!), es porque es LA DERECHA.

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10 noviembre, 2009

Reforma (de la construcción) política

Desde Conciencia Crítica queremos aportar al debate respecto al proyecto de ley de “Reforma política” (que en realidad modifica aspectos centrales de varias legislaciones) a partir de reforzar algunos de los interrogantes que plantea José Natanson en su nota de Página/12. Como bien señala el autor, el efecto final de la modificación de las normas es indefinido, pero sí podemos discutir que tendencias se ponen en movimiento para conocer los posibles resultados de su implementación.
La primera pregunta que creemos importante es: ¿Cuándo se profundiza la participación política de la población? ¿Es a través de la igualación de la incidencia política del afiliado y el “independiente”? Como se señala en el artículo, la igualdad al momento de elegir los candidatos diluye el incentivo a la afiliación, proceso que es central si, otro de los cambios que tomaremos más adelante, es la cantidad de afiliados requeridos para mantener el status de partido político. En este sentido, habrá que ver que sucede porque bien podría ocurrir que se reduce el incentivo a afiliarse y eso conlleva a la desaparición de partidos que, en el contexto actual, tienen un buen funcionamiento interno.

A su vez, ¿a qué programa se va a ajustar el candidato? ¿al de los independientes que simpatizan con el espacio o el de los militantes que lo construyeron?¿Qué mecanismos sobreviven a la apertura a la participación independiente para asegurar que el programa se lleve a cabo? Y más aún, en esos programas ¿se diluirá más el contenido político para atraer más votantes independientes? En otro post señalábamos que este punto –la necesidad de un programa integral y coherente así como mecanismos para hacerlo respetar por sus candidatos- es central para construir una democracia que transforme cualquier país.
Por el otro lado, un interesante posible efecto es el que Natanson rescata de Artemio López: un justicialismo y radicalismo limitado a un solo candidato cada uno será muy fuerte en cada distrito pero perderá parte de la atracción que logra al presentar varios. La magnitud de esa posible caída en los votos es importante para partidos más pequeños y nuevos que disputan espacios tanto a izquierda como a derecha de ambas estructuras.
Sin embargo, esos partidos con sus pequeños grupos de afiliados (como señalamos, quizá desincentivados a continuar participando si el esfuerzo militante no conlleva primacía alguna al interior del partido) son los más acosados por la reformas a los pisos para mantener la personería. Aquí discrepamos con Natanson; es difícil pensar que la necesidad de sobrevivir como organización conlleve a su unificación entre ellos. Es más posible que se diluyan en acuerdos con los grandes partidos, salvo casos muy particulares como podría ser la Ciudad de Buenos Aires. ¿Qué decir de estructuras como el Partido Obrero o el Partido de los Trabajadores Socialistas que, sin contar con estructuras suficientes para tales fines, trabajan internamente de manera correcta, y es imposible considerar una alianza con tales partidos históricos?
En cambio, las modificaciones respecto al financiamiento de campaña y sus límites sí benefician a esos partidos pequeños. La limitación en los aportes de empresas o de billeteras familiares permite igualar el alcance social. A pesar de eso, es difícil pensar que la simple letra de la ley va a modificar las estratagemas para eludir las regulaciones.
Es claro que, además de discutir los alcances de cada modificación (por lo visto un punto porcentual hace la diferencia), quedan otras tantas cuestiones por discutir. La posible inclusión del voto electrónico -de la que resta asegurar su transparencia-, conllevaría no solo una simplificación del recuento sino que también eliminaría los costos para los partidos, y las trampillas de robo de boletas. La boleta única, con efectos en idéntico sentido, pero de difícil aplicación con tantos partidos. La eterna discusión de la lista sabana, etc. etc. etc.
En fin, muchas preguntas. Sin embargo, habrá que pensar globalmente como generar los instrumentos para permitir la contienda más pareja posible. A su vez, en ese proceso no deben perderse las diferencias necesarias de pensamiento y proyecto, al tiempo que no se termine de diluir los incentivos a la militancia política. Ésta, por último, no debería dejar de ser un objetivo.

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04 noviembre, 2009

Las 1.000 y una

Con el motivo de celebrar las primeras 1.000 visitas a nuestro blog, decidimos armar la siguiente imagen compuesta por las palabras que más utilizamos en nuestros posts.
Aprovechamos esta oportunidad para agradecerles a todos aquellos que, de alguna manera u otra, han contribuido en la gestación de este espacio.



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15 octubre, 2009

El Golpe de Estado en Honduras II.

El golpe y los “padres de la democracia”
El presidente Barack Obama condenó los sucesos de 28 de junio, reconociendo a Manuel Zelaya como el único presidente constitucional de Honduras y proponiendo la mediación del Oscar Arias, presidente de Costa Rica en la negociación entre éste y los golpistas. Pero esta expresión de intenciones no fue mucho más lejos. En un primer momento, ante la demora en la respuesta del gobierno de Michelletti sobre la propuesta mediadora de Arias, el Departamento de Defensa suspendió la visa a cuatro funcionarios del régimen. Pero esta declaración de buena voluntad no tuvo efectos visibles sobre la crisis en Honduras. El embajador estadounidense en Honduras nunca fue retirado, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, emitió declaraciones tendientes a moderar el discurso oficial y ninguna sanción económica fue tomada con relación a Honduras.
Efectivamente, la secretaria de Estado insistió constantemente en la mediación de Costa Rica y criticó duramente la decisión de Zelaya de regresar a Honduras ya en su primera tentativa, aduciendo que se trataba de un intento “temerario (que) no contribuye a los amplios esfuerzos para restaurar el orden democrático y constitucional”.
Estados Unidos es el receptor del 70% de las exportaciones de Honduras. Es evidente que una medida comercial en contra del gobierno de facto (con la que se amenazó pero que nunca llegó) hubiera logrado restituir a Zelaya a su puesto casi inmediatamente. Así mismo lo reconoció el presidente destituido aún desde el exilio. Pero en los hechos, la acción de los Estados Unidos no sólo se limitó a la condena pública sino que varios senadores, tanto republicanos como demócratas, mostraron abiertamente su apoyo al gobierno de Micheletti y hasta fue organizada una delegación de senadores que fue enviada a Tegucigalpa en clara señal de respaldo.
Por otra parte, existen contundentes pruebas del conocimiento del Departamento de Estado de EEUU del golpe de Estado de Honduras y hasta de su participación en el mismo. Los militares hondureños que perpetraron el golpe recibieron entrenamiento, así también como el financiamiento y las armas necesarias para el golpe, en el Pentágono. Ha transcendido, de la misma manera, el contacto previo al golpe que mantuvo el embajador de EEUU en Honduras Hugo Llorens con el Sub-Secretario de Estado norteamericano Thomas Shannon y el asesor de Departamento de Estado John Negroponte (embajador en Honduras hacia fines de los ’70 y principios de los ’80, desde donde dirigía operaciones contra el gobierno sandinista de Nicaragua), con quienes habría coordinado la destitución de Zelaya.
Resulta evidente que la posición de Estados Unidos consiste en mantener una imagen de oposición al golpe de Estado pero que existe, además de intereses económicos particulares vinculados con el país, una necesidad de conservar una presencia y un poder fuertes en Latinoamérica que pueda contrapesar el avance de Chávez en la región.

¿Hacia dónde va el conflicto?
Podría ponerse en tela de juicio que la intervención de otros países en el conflicto de Honduras constituya una violación de su soberanía. De hecho, el gobierno de facto sostiene esta postura en cada oportunidad que encuentra para condenar las medidas económicas que los otros gobiernos latinoamericanos han tomado en su contra.
Pero la soberanía política de un país tiene como fundamento la afirmación de la libertad de los pueblos para decidir sobre sus propias instituciones, para elegir la forma en que serán gobernados. Y el respeto de las demás naciones hacia las instituciones de un país soberano se desprende de esa condición esencial. Por lo tanto, cuando la libertad y la democracia son violadas tan claramente como lo demuestra el más simple de los análisis de lo sucedido en Honduras, la acción de los demás países tendiente a su reinstauración no sólo se vuelve plausible, se vuelve también necesaria. La soberanía nacional no puede sostenerse más que en la coexistencia de gobiernos soberanos.
Los intereses económicos, sobre todo aquellos radicados en Estados Unidos, entran en clara contradicción con esta imagen de los Estados Soberanos. En su accionar aparece esta ambigüedad. Por un lado, la cara visible, las declaraciones del presidente norteamericano y el sector diplomático, pretenden defender la libertad y la democracia en Honduras, mientras que por otra parte, los intereses económicos, no sólo interesados en Honduras sino también en frenar el avance de Hugo Chávez en la región, se preocupan en no facilitar el fin de la dictadura hondureña y hasta en apoyarla.
A esta altura queda claro que, de darse la destitución del gobierno de facto de Micheletti y la restitución de la democracia en Honduras, no será gracias a la acción de los EEUU sino más bien a pesar de ésta. Lo cierto es que la situación interna en Honduras no es del todo desalentadora. Las protestas se multiplican y la resistencia sigue organizándose a pesar de la represión. Por su parte, el gobierno de facto empieza a mostrar claras señales de debilidad y busca negociar una salida del conflicto. Si algo bueno puede dejar como resultado esta crisis es el fortalecimiento de los sectores populares tanto de Honduras como de los países de la región, acompañado por la identificación clara de los intereses que se esconden detrás de las luchas políticas.

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